
Hoy iniciamos una nueva sección: "Grandes discos para revitalizar una tarde de domingo resacosa y lluviosa". Y es que fue una tarde similar a esta cuando descubrí este disco. Tendría 13 o 14 años y me dedicaba a escuchar los vinilos de mi hermano. U2, Heroes, The Cure, Simple Minds, The Mission ... vamos lo que se llevaba en Valencia aquellos años. Estaba más aburrido que una ostra, cuando decidí pinchar este disco. Desde que el riff de Wildflower empezó a sonar por los bafles me quedé en estado de shock. No me lo podía creer. Como sonaba este disco!!!! Yo relacionaba, desde mi ignorancia, a The Cult con el sonido gótico y la guitarra de Billly Duffy escupía unos riffs que eran pura electricidad (nunca un titulo ha descrito también el sonido de un disco). Cuando me di cuenta estaba encima de la cama haciendo "airguitar" y meneando la cabeza como un poseso!!!! Que guitarras, que base ritmica, tan sencilla como efectiva, que fotos en la carpeta doble del vinilo ... y que voz. Ian Astbury parecia la reencarnación de Jim Morrison. Arrogante, macarra, poderoso, misterioso. 45 minutos que revitalizan hasta a un cadaver. 20 años después las canciones no han perdido ni un gramo de frescura y poder, y siguen siendo la banda sonora perfecta para escuchar antes de salir de fiesta o para conseguir que el día más gris acabe con una sonrisa de oreja a oreja en tu cara.