
A las 6.30 de la mañana ya tengo los ojos como platos ... pero es que voy a ver a Lucinda Williams!!!!! Tres horas antes de lo previsto ya estoy haciendome la maleta y sin necesidad de café voy como una moto por mi casa, pero la ocasión no es para menos.
El viaje en tren se hace ameno con la proyección de "Scoop" de Woody Allen, pero en mi cabeza solo hay sitio para Lu. ¿Qué temas tocará? ¿Cómo estará de ánimo (con esta supermujer nunca se sabe)? ¿Repasará sus clásicos o se centrará en el último (y mediocre) disco? ¿Qué banda llevará? Entre preguntas sin respuesta llegamos a Madrid y descansamos un rato, antes de la cervecita de rigor preconcierto.
En la cola saludo a unos conocidos de Valencia, nos curzamos con Cesar Martin y Rachel y dentro de la sala con unos chavales mallorquines que conocí hace dos años en la primera fila de los Black Crowes en Londres. Después de aquel bolo me los he encontrado en multitud de ocasiones: entre las 10.000 personas de Dylan en Valencia, en el Azkena, en Amsterdam viendo a los cuervos, en Valencia viendo a Marah ... siempre nos saludamos con mucho entusiasmo. Sé de ellos los nombre y poco más, pero me alegra el día cada vez que los veo. Curioso el freakismo rockandrolero
A modo de teloneros sale la banda de Lucinda a tocar durante poco más de media hora. Aburrida música instrumental (un cruce de surf, stoner y americana) que sólo hace que aumenten mis nervios. Y a las 9 en punto de la noche aparece Lucinda en el escenario. "Real love" y "Right in time" son las escogidas para arrancar. Muy buenas, pero lo mejor estaba por llegar: "Come on", "Essence", "Honey Bee", "Out of touch", "Drunken angel", "Righstelousy", "Bleeding fingers", "People talkin'", "Joey" y fin de fiesta con "It's a long way to the top, if you wanna rock & roll" de AC/DC (una de mis diez canciones favoritas de la historia). Lucinda estaba pletorica de voz, aunque un poco timida, supongo que debido a las brutales ovaciones que recibia entre tema y tema. La gente entregada como pocas veces se ve. La sala sonaba perfecta. Y la banda es una apisonadora que alarga y electrifica los temas al puro estilo Crazy Horse, incluso se ponían todos en un metro cuadrado junto a la batería.
Expectacular, mágico, increíble ... pero aún había una sorpresa final. Sale Lu sola con la acústica y yo pienso que es el momento de "Passionate kisses", pero en vez de ésta nos sorprende con una canción en spanglish de ejecución bastante bizarra. "Hasta luego amor mio" o algo así se llamaba la canción. La verdad, es que respondimos con mucho entusiasmo por ver el esfuerzo que hacia esta buena mujer de cantar algo en castellano, pero creo que todos hubieramos preferido que tocara alguno de sus maravillosos temas propios. Pero no podía ser perfecto, sólo practicamente perfecto.
PD He intentado obviar la palabra "diosa" qe es la que mas se oía a la salida el concierto. Y casi lo consigo. Lucinda es una maravillosa DIOSA, y si no me creen miren esto:







